10 de mayo de 2013

Novela corta "Sofía"

SOFIA

(Novela corta)por Joel Benites Díaz
Camina apurada como si estuviese poseída. Mira a sus costados con mucha suspicacia, recibió tantos maltratos de niña que desconfía hasta de su propia sombra. Con pasos lentos da sus primeros tropiezos al andar, se desatina volviéndose a levantar, dejando de lado la opinión de los demás. Algunos la observan con recelo como queriendo arrancarle algo: su inteligencia o su belleza externa y un poco de sus ojos azules. Seis de la tarde, le invade el hambre. ­Es tiempo de ser grande ahora y las mujeres grandes no lloran- dice Sofía mientras va escribiendo los artículos que conforman la Ley de la Supervivencia, reconoce la carencia del tiempo pasado, habla del presente como si fuese Catálogo de Gloria, aparta la mirada convaleciente, con las piernas de piedra, al cumplir dieciséis años, sabiendo que sólo un acto de violencia puede quitarle la vida se aprende a valorar lo que se tiene.
¿Iba muy rápido?
No lo suficiente, quizás su error fue detenerse. Cruza la Avenida Cuba a unas cuadras del Parque Lambramani, observa un asiento, se dirige hacia él quedándose sentada. Recordó de inmediato que era el mismo sillón blanco tipo cama con el que su abuela le daba de comer helados por las mañanas. El llanto es irresistible, la imagen de su abuelita emerge y queda inmóvil unos segundos. Un hombre desconocido que parece bueno le toca el hombro diciendo:
-¿Qué tienes? ¿Te puedo ayudar en algo?- Agrega.
Sofía lo mira y se soba los ojos alejándose desconfiada -estoy bien, gracias- expresa. Por un momento Sofía quiso contarle su historia, pero sería en vano.
-Váyase por favor- El sujeto se retira mirándola lentamente como diciendo: "Vamos, yo te ayudo, puedes confiar en mí." Se arrodilla, junta sus manos y ora implorándole a su abuelita Josefina que cuide de ella diciendo:
Usualmente no rezo, pero sólo por ti lo haré abuelita. Nos hemos comunicado poco últimamente, discúlpame por hablarte sólo en mis tiempos difíciles, no es lo más correcto pero eres la única que puede ayudarme a salir de este embrollo. Te pido me cuides siempre, sobre todo en estos momentos que necesito de tu ayuda. Sabes que soy demasiado rebelde pero me caracterizo por luchar por mis ideales, eso lo heredé de ti. Tú fuiste la única persona que me dijo: "Nunca permitas que alguien te diga que no puedes hacer algo." ¿Recuerdas? Ayúdame por favor, Te lo imploro»
Unos creen que sólo va para figuretear aparentando ser muy católica la chiquilla. Nadie sabe en qué piensa, cuando oró por primera vez sintió un cosquilleo en su corazón que le decía: "déjame entrar, nada malo te pasará". Desde ese día tan especial reza sin cesar.
Hay sensaciones inexplicables, y la fe es una de ellas. Ateos alegan que Dios no existe. Alina, al principio no solía ir a la iglesia, luego las cosas cambiaron y para bien; según ella. Lo más extraño es que al salir de esa meditación espiritual uno entrega todo sin pedir nada a cambio. Dios no te pide que entres con un pantalón sport elegante, ni mucho menos con corbata como en exposiciones magistrales. Algunos van hasta con short corto o minifaldas provocadoras que las chicas le muestran al sacerdote para fines malévolos. Ahora la corrupción no está sólo en los grupos de poder, sino también en temas teológicos.
« Josefina:
Te hablo especialmente para agradecer todo lo que haces por mí. Sé que he sido muy ingrata contigo. Desde hace unos meses me he dado cuenta de lo importante que es  conversar juntas por este medio tan raro pero reconfortante a la vez. Oyes mis plegarias sin reclamarme nada y sé que nuestros secretos quedarán entre tú y yo. La luz encendida en mi corazón es gracias a ti. Sólo te pido que me mantengas viva. Recuerdo perfectamente la frase que me enseñaste: Ayúdame y te ayudaré. Por favor dame un indicio de tu respuesta que me haga ir por el camino correcto. Te visito mañana abuelita.»
¿Será cierta esa frase que dice: Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde?
-Pero por qué a mí, por qué-. Repite sin cesar.
Sofía se molesta cuando nombran a su abuelita. Es su Talón de Aquiles, apenas la mencionan se pone a la defensiva. Saben que quien se mete con ella pagan las consecuencias.
Estuve meditando estos días y he llegado a la conclusión de que no volveré. Les doy una lección a mis padres al huir debido a sus maltratos. Espero comprendan el verdadero significado de la libertad. De nada sirve mantenerme encerrada por mucho tiempo. Yo seguiré siendo la misma adolescente optimista que conociste desde que nací. No recuerdo lo que sentí cuando me cargaste, pero mamá me contó que quedé dormida en tus brazos hasta el día siguiente. Suficiente afirmación como para darme cuenta de la importancia de nuestra relación
Sus padres nunca la entienden. Sólo piensan en ellos sin ocuparse de las inquietudes de su acuciosa hija. Pero para ella eso no es un impedimento, por el contrario, es un impulso para seguir adelante, enfrentar cualquier adversidad pase lo que pase, su escape tiene ya un fin específico y es el de dejar las facilidades heredadas de una familia acomodada para inmiscuirse en situaciones complejas encontrando su misión en la tierra.

Sofía Cáceres Rojas, una adolescente de dieciséis años desaparece de su casa repentinamente. Al recorrer las calles la gente murmura sobre esa expresión maquiavélica. Nunca la han visto así. ¿Estará loca acaso? Repite la población hablando en voz baja. Aquél día un anciano le preguntó la dirección de su propio hogar, porque a simple vista sufría de Alzheimer. –Está bien, vamos- dijo al principio Sofía, luego se enfadó con el viejo dejándolo varado en la calle.
« Josefina Rojas:
El cementerio queda muy lejos, ubicado entre la Calle Antofagasta a unas cuadras del Parque Lambramani, nada la detiene. Carece de recursos económicos, sin embargo el guardia le da algunas propinas. - pase usted señorita, pero que nadie se entere que le estoy dando plata, sino me despedirán-. Agrega el guachimán.
Sofía sabe que la mayoría de individuos tenemos a alguien o algo en qué confiar. Una imagen, un símbolo e incluso una estatua sin la cual sería imposible regir nuestras vidas. Su abuela murió, pero eso no significa que el mundo se detenga; por el contrario, el universo avanza a paso vertiginoso llevándose todo aquello que encuentre en su camino, incluyendo los seres queridos. Lo que es inexplicable hasta ahora es por qué uno aprende tarde a valorar lo que tiene.
«Rojas:
Fin.

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